El oficio de vivir (de Cesare Pavese)


*Disponible*

Precio: $290 (Libro Antiguo)

Temática: Diario Íntimo

Editorial: Ediciones Siglo Veinte. Buenos Aires. 1965

Idioma: Español

Título Original en Italiano: Il mestierre di vivere

Traducción de: Luis Justo

Tapa: Blanda

Nro de páginas: 359

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Sinopsis: El oficio de vivir, diario de Cesare Pavese. Publicada por primera vez en italiano en 1952, la obra alcanzó extraordinaria resonancia entre varias generaciones sucesivas de lectores en todo el mundo; pero sólo en 1990 apareció en italiano finalmente esta nueva edición, basada en el manuscrito autógrafo que se conserva en la Universidad de Turín, que enmienda numerosos errores de la transcripción de las ediciones anteriores y restituye más de treinta pasajes omitidos total o parcialmente en ellas, por hacer referencia a personas vivas o por juzgarse su contenido «demasiado íntimo y sensible». Llevada a cabo con el máximo rigor erudito y filológico, la presente edición procura el óptimo acceso a una creación esencial de la cultura contemporánea, traducida por el relevante poeta y traductor Ángel Crespo. Una de las reflexiones más lúcidas y desgarradas sobre la literatura y la vida, la historia y el sexo.

Opiniones:
El oficio de vivir es un diario atípico: no registra acciones ni itinerarios ni escenas cotidianas. La mayor parte de sus entradas están escritas en segunda persona, con un Pavese que se habla a sí mismo para recriminarse por lo que dejó de hacer, por lo que dejó de escribir, por lo que no dijo en la cena anterior, por lo que hubiera rectificado de su proceder cada día que ha vivido y al que ya no es posible regresar. A juzgar por las recriminaciones todo se le ocurría a destiempo. O sólo podía ver el sentido de su vida en retrospectiva, cuando la juzgaba en detalle con la escritura como escalpelo. En ocasiones, tiene salidas de misoginia extrema, rayana en la depravación. En otras, aparece con un dejo de superioridad intelectual. Esto coincide con el testimonio de escritores y aprendices cuyas obras fueron rechazadas por el departamento de literatura que dirigía en la editorial Einaudi.  Las más de las veces, sin embargo, Pavese es un inofensivo bipolar que se ataca a sí mismo por causas triviales que se magnifican en el silencio.

Cuando me enteré, años después de sucumbir al hechizo hipersensiblero del diario, por las malas lenguas (la chismosa se llamaba Susan Sontag) de que toda la tragedia de Pavese se resumía en este dato escalofriante: sufría disfunsión eréctil, fue cuando el diario adquirió un nuevo sentido para mí.
Volví a leerlo a saltos, ahora en clave de diario de un impotente (con prejuicio es como se debe leer nunca nada). Entonces todo lo que en principio me pareció un acto de contricción intelectual se redujo al rasero de la recriminación priápica: ¿cuánta misoginia pueden fermentar en sus odres aquel que se intoxica con su propio esperma? Toda la misoginia que chorrea el diario de Pavesse me hizo llegar a esta intuición: si Pavese no hubiera escrito ese diario y un puñado de poemas y cinco novelas breves y muchos ensayos, se habría dedicado, acaso, a llevar mujeres a las lomas del Piamonte para violarlas con estacas afiladas y apuñalarlas con sevicia. Su diario es su desfogue, como el azote nocturno del eremita, como el silicio de la novicia enclaustrada. Pero hay una diferencia abismal entre elegir la castidad por albedrío y tenerla por obligación.

(Leer opinión completa en la fuente: http://unahogueraparaqueardagoya.blogspot.com.ar/2012/06/el-oficio-de-vivir-de-cesar-pavese.html)