Ensayos I, II y III (edición íntegra) (de Montaigne)


*Disponible*

Precio: $290

Temática: Filosofía

ISBN: 950-614-173-8 // 950-614-174-6  // 950-614-175-4

Editorial: Orbis-Hyspamerica. Buenos Aires. 1984

Colección: Historia del pensamiento. N° 22-23-24

Idioma: Español

Título Original en Francés:

Traducción de: Juan G. de Luaces

Tapa: Dura

266 páginas - 392  páginas - 278  páginas

#00630 - #00631 - #00632

Sinopsis: Los Ensayos de Montaigne, publicados en sucesivas ediciones entre 1580 y 1588, inauguran un género de la literatura universal. Bajo ese título entonces novedoso, el autor concibe sus escritos como "tentativas" de un pensamiento que aborda con audacia temas de diversa índole, extensión y enjundia. Inquietudes de la época, aspectos de la vida cotidiana, rasgos y anécdotas de la antigüedad, graves cuestiones filosóficas y morales se tratan sin sujeción a prejuicios ni sistemas, en un lenguaje libre que prescinde de toda retórica. Profundamente impregnados por la cultura clásica, los Ensayos parecen entablar una amena conversación, no solo con los autores antiguos y modernos que frecuentemente citan, sino sobre todo con el lector, auténtico destinatario de unas reflexiones cuyo objeto último es la condición humana en toda su complejidad y variación. Por ello dirá el autor que él mismo es la materia de su libro: así, su autorretrato sirve para revelar al ser humano, que él define como "un objeto extraordinariamente vano, mudable y fluctuante".
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Los «Ensayos» es una de esas obras que puede figurar sin reparo en la biblioteca esencial de la humanidad y nos reconcilia con ella. Montaigne —aquel «bordelés escéptico», como lo llamó Carpentier— habla con la misma libertad y sensatez del conocimiento, de la razón o de la tortura, que de las dimensiones (discretas) de su pene. No mitifica nada, todo lo mira con un saludable escepticismo y cierta melancólica distancia, pues, dice él, «solo los locos están seguros y resolutos»; un oportuno distanciamiento que le impedía caer en fáciles idolatrías. Incluso de las letras escribe: «Téngolas en gran estima, mas no las adoro». Incluso de la razón —«cántaro de doble asa, que se puede agarrar por la derecha y por la izquierda»—, sabe añadir que «proporciona fundamento para distintas acciones» (II,12).

Opiniones sobre la obra:

Josep Plá: “No me canso de leer los Ensayos de Montaigne. Paso con ellos horas enteras, de noche, en la cama. Me producen un efecto plácido, sedante, me dan un delicioso reposo. Encuentro en Montaigne una gracia casi continua, llena de incesantes e inagotables sorpresas. Una de ellas proviene del hecho de que Montaigne tiene una idea muy precisa de la insignificante posición del hombre en la tierra”

Orson Welles: “Lo leo cada semana, a la manera en que la gente lee la Biblia, no durante mucho rato. Abro mi Montaigne, leo una página o dos, por placer, sin más”

Friedrich Nietzsche: “Que un hombre así haya escrito, ciertamente ha aumentado el placer de vivir en este mundo”

Gustave de Flaubert: “No conozco otro libro más tranquilo y que provoque mayor serenidad”

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